Por segunda vez he visto Walking Life, esa maravilla rotoscópica y visionaria de Richard Linklater que todo el mundo debería ver una vez...al año. Como en Slacker también aquí asistimos a una sucesión interminable de gurús saturados de teorías paganas, de la teoría cuántica aplicada a la felicidad, los sueños lúcidos interrelacionados con el libre albedrío. Será ese el efecto de estos tiempos de blogs, pdfs y wikipedias, del torbellino de Información al que te enfrentas cada vez que te conectas a la Red. Y así, la liberación de datos precederá a un crecimiento irrevocable de nuevas teorías, conspiraciones, sectas, y en consecuencia, el mundo se parecerá al Austin de las pelis de Linklater, o sea, una aldea de filósofos de centro comercial, chamanes de parque, lunáticos de barra de bar, predicadores las 24 horas...por lo que todo será cojonudo: el mundo se dividirá en 2 clases, los que no paren de largar cual poetas iluminados, y los que asistirán mudos y anonadados frente a la otra parte. Un ejemplo:
"Si tomas la pastilla azul la historia termina. Despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creer. Si tomas la pastilla roja estarás en el País de las Maravillas y te enseñaré cómo de profunda es la madriguera del conejo."
Eso eso, y sospechen del que te prepara el carajillo todas las mañanas, de los maitres de “amable” sonrisa, de esa camarera de la Disco que piensas que te tira los tejos…Uno ha de estar más tranquilo en una tasca “de mala muerte”, donde el Moe de turno tenga -además de dudosos huevos en salmuera- aire de timador; y que, a poder ser, te pida 9 euros por cubata: solo entonces podrás beber (y respirar) tranquilo. No es un chiste del TMEO, no; la noticia de arriba salía en el diario Qué esta mañana, en la sección de interés general. No sé si es fruto de la cacareada Paranoia post 9/11…o es que quizás, solo estamos ante un síntoma más del Apocalipse hacia el que nos aventuramos…Mmmm, habría que pensar seriamente en implantar el Botellón, no?
"Es un hombre misterioso y escurridizo. Una adivinanza sin solución, una incógnita sin despejar, un enigma que lleva casi una década sin resolverse en los archivos policiales de la Dirección General de la Guardia Civil, una imagen difusa en las cámaras de videovigilancia de las sucursales bancarias, un -se busca- sobre la pared de hormigón. Es el autor de 24 atracos a bancos y tres homicidios que se envuelve los dedos de las manos en cinta adhesiva para no dejar huellas, que no duda en apretar el gatillo si los planes salen mal y que abandona el lugar tal y como llegó: solo, con paso sereno y aire despreocupado, sin levantar barullo, en sigilo. 550.000 Euros, casi cien millones de las antiguas pesetas es lo que lleva recaudado este atracador durante toda su carrera". Con este estilo crónica-negra-Telemagazine se nos describe en la web de "Policia Judicial" al Atracador Solitario. No me negarán que, como a mí, a ustedes no les fascina el personaje: un trabajador pro-sueldo con hirsuta barba postiza que, como aquel etarra del Proceso de Burgos, de tanto intentar hacer pasar su apariencia por normal se excede en el disfraz y, en consecuencia, acaba por pegar un cantazo de la hostia. Y es que, cualquiera que lo vea por la calle lo mínimo pensaría en un pervertido, en uno de esos salidos que se acercan a las rejas de las guardería para abrir de par en par su arrugada y sucia gabardina. Pero no fantaseemos. Mirando el caso con detenimiento solo existen 2 posibilidades: una es que sea un adicto al sexo de pago, un sórdido putero a lo Torrente que una vez fundido el dinero, tiene que volver al Banco a por más; la otra posibilidad, es que sea ni más ni menos que...nada, una invención conspirativa. Ya saben, una creación de los "Superiores ocultos" que como aquella guerra ficticia del film Cortina de Humo, pretende desviar nuestra atención de asuntos mayores. Si es lo primero, y el tipo es tan profesional y frío como dicen, como que la cosa pinta pa' rato. Pienso en un caso sin solución, en un asesino del Zodiaco o un Jack el Destripador de la Era Internet que cuando envejezamos y nuestras canas empiecen a asomar, seguiremos visionando con las mismas barbas negras sin canas, el "El Solitario" hasta la eternidad, a través de la televisión a través de la camara de seguridad, con su maletín esperando a ser llenado. Aun teniendo una cierta simpatía por el personaje (igual es que me recuerda al humorista Eugenio), deseo desde aquí que lo pillen, sí, y que lo entrullen en Alhaurín de la Torre, en la celda con Cachulín; pero por favor, que se despeje de una santa vez el Enigma.
slacker (slak'er), n. One that shirks work or responsibility, especially one that tries to evade military service during wartime.
En su Windows on the World el escritor franchute Fréderic Beigbeder confesaba que los artistas que más le interesaban eran americanos. La principal razón que daba, además de una interminable lista de escritores y directores, era el hecho de que nos llevaban años de ventaja en lo que se refiere a sufrir el apocalipse corporativista, ese lugar y estado de ánimo hacia el que nosotros nos abocabamos. Una sociedad de etnias descontextualizadas, comida basura, trash televisivo...en definitiva, esa Sociedad Borderline de la que nos es imposible desviar la mirada, quizás porque sentimos su proximidad. De hecho, podría afirmarse que lo borderline es al futuro lo que el gore a la muerte; una manera enfrentarse a la oscuridad que nos espera. Slacker, de Richard Linklater es una de esas películas que hacen verídica la afirmación del escritor francés. Tras 15 años desde su estreno, el film sigue transmitiendo la misma lucidez atemporal. Resulta que la elección de Dostoiewski al cual se apela en el film no es una elección para nada hecha al azar. Un escritor el ruso cuya obra tampoco envejece, quizás porque más que preocuparse de su sociedad se preocupó de indagar en el alma del individuo haciendo de paso y sin quererlo un fiel reflejo de la sociedad.
Nerds amantes de las Conspiraciones, porreros que divagan sobre Scooby Doo y hacen lecturas metafísicas de Los Pitufos, borrachos callejeros a la caza de un incauto al que contarle sus teorias ufológicas sobre las abducciones, neohippies maltratadas...todo esto y más es parte de la fauna suburbial que compone Slacker. Una película que recuerda en su estructura narrativa a aquel simpsoniano episodio de las 20 historias encadenadas de Springfield. Aquí tambien la cámara va siguiendo a los distintos personajes, cual si viéramos la película a través de los ojos de un curioso colibrí.
El film empieza con la mirada melancólica de un joven que mira tras el cristal de un autobús de linea. Al llegar a la estación se apea y coge luego un taxi. Si en un principio resultaba un individuo de lo más taciturno, luego resulta que el chaval contenía labia como para parar un tren (que no un taxi). De ese modo, nuesto joven le suelta un surrealista monólogo al taxista sobre mundos paralelos, realismo onírico, El mago de Oz; y a todo esto el taxista sin inmutarse, sin variar su flemático semblante de taxista-gordo-onanista. A lo largo del metraje se repetirán escenas de las mismas características, componiendo una radiografía de América que podría compararse a un híbrido de los "itinerarios hacia el vacio" de Jim Jarmush mezclado con el humor suburbial de Clerks. Tipos enclaustrados en sus "hogares con descuidado jardin", comiéndose la olla para a la menor oportunidad dejar que esta explote y salpique al vecino; individuos que están esperando a la víctima perfecta para soltar su discurso y dar la tabarra; más o menos como estoy haciendo yo ahora con ustedes.
El hombre de la izquierda, cubata en mano, "tio varas" de profesión. Aléjense de él si no quieren sufrir la chapa del siglo. Cada ciudad tiene al suyo.
Cuando Nirvana aun no había sacado su Nevermind ni se hablaba de la Generación X (Coupland escribiría su emblemática novela ese mismo año), Linklater había logrado aunar en su Opera Prima los comportamientos de toda una generación, que no es otra que la de los llamados Slackers. Que qué es un slacker. Aunque el vocablo viene de los años 40 cuando se denominaba de ese modo a los que evitaban ir a la Guerra, fue con el film que el término adquirió un nuevo significado. Es, más o menos, lo que sería cualquier joven que hubiese vivido toda su vida en una ciudad como Austin: un vagonetas que antes que trabajar en una tienda de una gran Corporación, prefiere dejarse el pelo largo viendo televisión y videos insólitos, mangar los víveres en el hipermercado, leer libros conspiranoicos para luego contárselas a sus semejantes al calor de una cerveza y una brasa de porro de Marihuana; y tener, a ser posible, relaciones sexuales de una sola noche. Más o menos lo que Matt Groening debió pensar para el personaje de Otto, fiel ejemplo de Slacker; aunque también el freak de la tienda de Comics tendría su buen papel en esta película, y hasta Cletus "el paleto". Sí, Springfield y Austin no son muy diferentes, ni tampoco estas 2 ciudades lo son de lo que es el verdadero alma de América. Resulta que a día de hoy, hasta existen páginas web, ensayos, y enciclopedias sobre cómo ser un Slacker; y es que en Iuesei todo es posible.
En esta historieta del genial y automutilado creativamente Alvarez Rabo (solamente en parte: se han visto portadas luego para libros, como el último de Lucia Etxebarría), ya nos ilustraba sobre el secreto a voces que sobre la ex del ex-domador de leones circulaba por media Iberia sumergida. En este (descargable) libro incluso se llegaba a decir que aquel desliz por parte del Bobón había derivado en una serie de chantajes por parte de la starlette que la situarían en una posición más que holgada en lo que respeta al bolsillo. Que cual era el motivo del chantaje? pues nada más y nada menos que unas cintas (sí, cual Rodrigo Menendez), no sé si de video o de audio. Ayer noche, seguro que más de uno se hizo la pregunta que da título a este post. Ni el Neyra, con su grasia del sur y sus bailes agarraos con pollos; ni la juventud de la otra tía morena que no recuerdo el nombre; ni la Bienvenida, con sus contactos con las altas esferas ya historia del pasado, han podido evitar que la Bárbara se lleve el gato al agua, un mínino este de nada más y nada menos que de 60.000 euros. Si hasta la Bienvenida tenía razón al compararla con Atila.