Da comienzo la sección de "Grandes enclaustrados". En este apartado podrán visitar a todos aquellos perros verdes que superados por la relación con sus "semejantes" -ya fuera debido a una extrema sensibilidad o por patologias varias-, tomaron la sana de abstraerse del mundanal ruido enclaustrándose para ello en sus respectivas torres de marfil, cuando no de suciedad y fluidos corporales. Empezamos, añorando dias de sol y playa, por ese campechano y rollizo californiano llamado Brian Wilson.

Brian Wilson

La cabeza pensante de “los chicos de la playa” acabó por pensar demasiado y, en consecuencia, irse al garete por la puerta de la Locura. Algunos dicen que fue la creación del Smile, álbum en competencia directa con el “Sargento Pimienta” de los Beatles; otros afirman que fueron las paranoias derivadas del temor a que el productor y "amigo de las armas" Phil Spector quisiera destruirlo, un miedo este que el beach boy acarreaba desde años atrás. De todos modos, este genio creador de obras maestras de la música como el playero-lisérgico Good Vibrations, o de discos fundacionales como el Pet Sounds, no se encontraba mal del todo en su locura enclaustrada. Su hermano Dennis (bateria del grupo y guaperas protagonista de Carretera asfaltada en 2 direcciones) le obsequiaba –siempre a escondidas del chulito del grupo y pichacorta Mike Love- con cualquier droga que se le pasase por la cabeza; sin olvidar, por supuesto, la nevera plagada de helados Hägen Dazs dispuestos para el esparcimiento en tardes de aburrimiento. Los desfases drogófilos del maestro de la melodía se cuentan a cientos. Se dice que Brian llegó a cometer atrocidades como la de esnifar 2 gramos de coca de golpe o –por eso de la curiosidad- dar a su hija pequeña de 2 años unas caladas de heroína fumada.