SYD BARRET

Al igual que el mencionado Brian Wilson, al creador de los primeros Pink Floyd las drogas y la fama mal sobrellevada le hicieron ingresar en el reino de los turulatas. Su genialidad y su inquietud musical le otorgaron el poder de abrir nuevas puertas sonoras al mundo de la música, un mundo que traspasó mucho más allá para regresar luego con obsequioso material galáctico en canciones como “Insterellar overdrive” o “Astronomy domine”; eso sí, de tantas veces que atravesó las puertas de la percepción, su mente quedó… " en los 2 sitios, un poco payá un poco pacá”. Como resultado, sus compañeros de grupo hartos de su actitud catatónica y con Waters a la delantera, decidieron un buen día prescindir de nuestro carismático “vegetable man”. Fue con la ayuda de David Gilmour, quien por cierto lo suplantó en Pink Floyd al maestro, que este se pone manos a la obra y nos regala tres discos de esquizoide genialidad: The madcap laughs, Barret, y Opel (recopilatorio de 1989). Tras esto, el loco de Cambridge decidió encerrarse 2 décadas en casa con su anciana madre como si del hermano raro de Robert Crumb se tratase. Para más información el documental “the pink floyd and syd barret story”, o léanse el documentado libro La Odisea de Pink Floyd de Nicholas Schaffner.