IVAN ZULUETA
He aquí otro enigma más del alejamiento por elección propia, y en este caso, patrio. Pero es que además de por su escapista iniciativa, el malditismo de Zulueta proviene de su Cine, de su actitud, y de toda su demás obra artística. Responsable del film más legendario del Cine Español, Arrebato, además de ese corto de evocadora belleza titulado A-mal-gam-a, el vasco fue siempre un inquieto creador, amante del montaje más experimental y devoto del celuloide más vanguardista. Y sin embargo, desde tiempos muy tempranos, el terrible Iván decide dedicar “Vida y Obra” a su otra musa, la femme fatale de nombre Heroína. Consecuencia de los problemas económicos derivados de tener que mantener tan cara adicción, unido a la decepción que supuso el poco éxito de Arrebato en el momento de su estreno, Zulueta tiene que tomar la determinación de dedicarse a la metadona (a falta de pan buenas son tostadas), echar el candado de su casa en Donosti, y, dormir la opiácea duermevela bajo la bella capa vegetal que recubren las paredes de su hogar. Así lo hemos visto en el documental Ivan Z, además de ese estoicismo y determinación con que el director se mueve en su estado de eterna invernación, enfundado en una bata roída como si de una segunda piel se tratase y, proclamando a los 4 vientos la legalización de su droga favorita. Esta variante hogareña con madre incluida se asemeja, más que a la de Norman Bates o Syd Barret, a la de Robert Walter en Extraños en un tren. Lo dicho, un puto crack.

Zulueta en Tanger con otros fumetas, Will Moore entre ellos.

Su archiconocida y arrebatada obra maestra.

Will Moore, alter ego de Zulueta, arrebatado, "en plena pausa".

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