Recuerdo que mi ritual presencia ante los episodios de La pantera rosa se debía, sobre todo, a mí deseo de volver a ver aquel rosado superbólido que salía con los títulos de crédito. Por otro lado, con la serie de Hanna Barbera de Los Autos Locos , me regocijaba imaginándome como conductor de todos aquellos cacharros; me era imposible eso sí decidirme por uno en particular. Más tarde, viendo los capítulos de Batman (por supuesto hablo de los sesenteros del Zouch!!!Tcack!!!Kappow!!!!), me decía a mí mismo que Robin no hacía justicia como copiloto del Batmovil, y que de ningún modo, merecía aquel valioso asiento más de lo que yo lo merecía.
Muchos de esos aquellos autos de la tele, relucientes dragsters superpop, hot-rods lisérgicos, bólidos customizados que siempre quisimos montar, y otros "no maqueados" pero también molones como el Ford Torino de Starsky and Hutch o el afeminado "Kit de maikelnait" aparecen por aquí. Los más psicotrónicos de esas motorizadas obras de Arte se deben, por supuesto, al diseñador George Barris, “rey de los Kustomisers” cuyos servicios fueron requeridos por los estudios cinematográficos.

Sí, también se hizo un coche para los Milli Vanilli de los ´60.

la flower-power locomoción de los bugaloos
No podía faltar el favorito de Alex y sus drugos, el Durango 95.
Por último les recomiendo este delicioso libro que publicó la imprescindible Taschen, cargadito de explosivos hot-rods y añejas adds de la california de los primeros Beach boys.