Sin ser reivindicado todo lo que merecería, Kenneth Anger ha sido (además de un enigmático y apasionate personaje) uno de los directores más revolucionarios, con mejores ideas, e incorruptibles del Séptimo Arte. Emblemáticos cortos como son Scorpio rising, o Lucifer Rising, plagados de iconografia pulp y sadomaso han influenciado la obra de cineastas de tan variado pelaje como son John Waters o Scorsese. El que aquí les presento Kustom Kar Kommandos (1965), con su ralenti videoclipero, y su sensual iconoclastia automovilística, bien podría haber supuesto el origen del American Grafitti de George Lucas.