JOSE ANGEL MAÑAS...Sí hombre!!! aquel joven escritor.
Cuando uno cursaba el BUP y no había leído más que algún que otro relato de Poe, algo de la Beat Generation, y los libros de Manuel Rivas que le obligaba a leer la profesora de Gallego, se encontró con aquel Historias del Kronen. Hele -me dije-, con 2 cojones: un tío en la península que habla de dealers, resacas, y diarreas etílicas de domingo por la mañana; toma tú, con esa prosa concisa de alumno de Bukowski a la madrileña, y con algo del American Psycho. Me lo leí de un tirón, y recuerdo que luego se lo pasé a un colega y al mes, lo había leído media clase; un año después ya estaban agotadas 10 ediciones. Como lo oyen. Así que, seguí pillándome todo lo que vino después. Al poco apareció aquel Mensaka, que no era más que una oportuna prolongación del éxito de la anterior, que trataba sobre un grupo de pijolaris que soñaban con convertirse en los Nirvana de la Piel de Toro. No, ya no era lo mismo. Fue a continuación que publicó la de Soy un escritor frustrado, en la que Jose Angel cambia completamente de registro, y nos sirve un thriller ibérico sobre un profesor que en su afán de ascender en su carrera Literaria se apropia de la novela de una alumna (parece ser que hace poco ha sido llevada a la pantalla en el pais vecino, vecino de arriba). Ciudad Rayada, lo mejor junto a Historias del Kronen, trata de un camello de la Era Tecno de nombre Kaiser y que se cree el Tony Montana de las pirulas. Hoy por hoy guardo un gran recuerdo de esta speedica nobela (sí, con b: un invento punky que el
mañoso de Mañas se sacó de la manga) la cual recuerdo gozaba de una gran capacidad de empatía (muy en la línea de Irvine Welsh), que llevaba a Mañas a robarle la voz al “trapicheador de velorio” que era el personaje de Kaiser. El caso es que tras la catástrofe que supusieron -para quién aquí escribe- sus siguientes trabajos, uno no se atreve a releer esas primeras novelas por temor a ver una realidad muy diferente y embadurnar el buen recuerdo que albergo de ellas ¿Uno evoluciona como lector o es que el otro involuciona como escritor? Va a ser que las 2 cosas. El caso es que en adelante la cosa se empezó a desmoronar. Pero de momento, yo le daba mi beneplácito a este escritor que de aquellas, saboreaba su luna de miel como..."autor generacional", condecoración la cual solamente compartía con el coetáneo Ray Loriga (cuyos comienzos de "look motero anillado a la vera de Alix" para acurrucarse luego al lado de la Rosenvinge daría para otro post); también, en el plano femenino, una Lucía Etxebarría empezaba a despuntar con su (Mañas dixit) "Literatura celulítica". Y es que como nueva voz juvenil, Mañas poseía licencia para meter puyitas allí donde le dejaban escribir: en el Ajo Blanco, y con el beneplácito de su admirado Roger Wolfe, tiraba por tierra al establishment literario representado en la revista Que leer (según él, Que mierda leer); así se las gastaba el Angel. Con su
posterior Sonko 95, servidor no pudo evitar preguntarse si Jose Angel había vivido en realidad el Kaiser de su Ciudad Rayada era un alter ego y, en realidad, la malavida le estaba pasando factura, creativamente hablando. Sonko 95 es una de esas novelas que te cuestan acabar un huevo y aun así te empecinas (ya que la compraste) en acabar para al final, acabar tú con un cabreo de tres pares. Aquí Mañas pierde su maña y nos intenta colocar una historia que, a su vez, encierra otras 2 historias paralelas que el escritor es incapaz ya no solo de hilvanar con fluidez sino conseguir que sus personajes aparezcan mínimamente perfilados. Creo que por esta época andaba el escritor viviendo en París, con una novia que yo imaginaba una top-model hipercachonda y llenando la cuenta bancaria con los dineros resultantes de las distintas traslaciones de sus "nobelas" al Cine. Lo cierto es que, Historias del Kronen (la peli de Armendáriz) bien debió duplicar -como mínimo- el número de lectores del libro. Con el escritor apartado de la vida pública, del que se llegaba a decir que estaba ilocalizable y que ni su agente literario sabía de su paradero, comenzó una espera silenciosa hasta que en la estantería del Corte Inglés ya se pudo ver una nueva entrega. Con Mundo Burbuja el escritor malasañero se esforzaba, haciendo acopio de intrascendentes recuerdos de la Uni, por colarnos un libro totalmente carente de chispa. Resulta que el título de Mundo Burbuja incluso parecía predecir la
existencia posterior del escritor: más años y años sin saberse de él y sin ningún libro a la vista. Cuando uno ya lo creía viviendo del cuento (que no de escribirlos) entre sarao y sarao en mansiones, o quizás destruyéndose en los bajos barrios de París, se anuncia el Caso Karen ¿Sería este el dardo envenenado que el escritor iba afilando a lo largo de esos años de silencio?¿Su nueva vuelta a los altares de las letras jóvenes aunque ya peinando canas? En verdad el libro iba acompañado de la publicidad de encubrir el ascenso de su denostada Lucia Etxebarria , pero, yo no lo puedo corroborar, pues ni conozco la vida de la Etxebarría ni he podido acabar el libro (igual algún día hago otro intento). Desde entonces, decidí olvidarme de Jose Angel, abandonarlo a su suerte, hasta que hace eso de 2 noches lo he podido ver como tertuliano, nada más y nada menos que rebatiéndole a El Marismeño sus opiniones acerca de los efectos de la cocaína. Mal síntoma cuando un "artista" empieza con esas, apartándose de sus pinceles para sentarse a discutir en los platós. Piensen si no en Ramoncín, Pilar Rahola o Alaska (aunque esta luego se echó atrás). Aunque que más da que todo vaya a peor cuando todo va mal, ¿no?. Incluso puede, qué caramba!!! que la cosa no vaya a hacia abajo sino hacia arriba: miren a Boris Izaguirre, gritando en la pantalla catódica y sacando más libros que nadie.
