Cris Rosenvinge...y aquel poder de ubicuidad tan suyo.
No voy a negar a estas alturas que Cristinita (la del "hago chas y aparezco a tu lado") me tuvo gran parte de la adolescencia agarrado por los mismísimos: aquella inocencia lolitesca que se gastaba, la sutilidad picantona y pizpireta...Si supiera las veces que soñe que hiciera !!!Chas!!! y apareciera a mi lado. Hasta llegué a pegar, años años atrás, una foto suya en la pared de mi habitación. Luego la rapariga involucionó para ponerse en plan auteaur, dejando a su Alex por Ray, que era más Jasp y además escribía "cosas modelnas"; y hasta montándoselo, artísticamente hablando, con Lee Ranaldo de Sonic Youth, allá lejos en New York. Así que qué esperanza podía tener yo con ella, ni siquiera el de rozarla. Tuve que luchar por olvidarla. Pero cómo son las cosas que me he vuelto a encontrar con aquella primera Rosenvinge, y por partida doble. Por un lado El souvenir y por otro el hit que aquí abajo les presento (contribución tubera de Jubilao, quien poco tiempo atrás nos obsequiaba con el "no me beses en los labios" de Aerolineas Federales). Hala, aquí está, despertando líbidos olvidadas (con esas medias...), ella, la buena, la de pedigree naif, nuestra Cris, la que siempre hemos amado.
