De vez en cuando - qué remedio- es necesario creer en la Familia. Es díficil sí, pero si uno no quiere sufrir los dolores del vacio intergeneracional no le queda más remedio que tener fe en nuestra institución Familiar. Y es que la idea de la Comuna como alternativa, o la idílica imagen de la tribu en la cueva al calor del fuego, como que suenan un tanto utópicos en nuestro entorno urbano y consumista. Necesitamos pues, adolescentes deseosos del aguinaldo de pa y ma, chupópteros treintañeros imposibilitados para abandonar el hogar materno, un halo de esperanza para con los de nuestra misma sangre. Si la edulcorada familia de Qué bello es vivir, la de La Casa de la pradera, o los Alcántara de Cuéntame te parecen modelos edulcorados y tramposos, no desesperen: Rob Zombie hace tiempo ha llegado con sus Devils Rejects, primero en The house of 1000 corps y luego, con la continuación The devils rejects, sin duda todo un halo de esperanza para el maremagnun de familias disfuncionales de nuevo cuño. Nada como esa última escena con que termina sus Renegados, con la familia unida ante la adversidad, con el Free Bird de Lynyrd Skynyrd de fondo, para convencernos de que todavía existe esperanza en la unión fraterna. A la familia de La matanza de texas, a los Machado de La Matanza Canibal de los garrulos lisérgicos, y a los forajidos Hermanos Burns, se le une pues una nueva demostración de amor hogareño. Pero esa no es la única dádiva con que nos obsequia Rob Zombie: su película, como el The Proposition, es todo un revulsivo de mugre y dientes podridos, toda una celebración de la herida y del dolor como vehículo para renacer con la chispa de la vida; al menos es lo que uno siente al acabar el metraje tras haber acudido a semejante somanta de "hostias como panes" y Horror. Qué mejor que el Capitán "tutti-fucked-fruit" Spaulding, para llenar ese vacio educador que Leatherface dejó al aparcar la motosierra. El mugriento Payaso de aliento a aguardiente que no viene a hacerte reir, sino para llevarte de la mano cantando el dicho de "quien bien te quiere te hará llorar". Si son todos unos soles, de rayos cancerígenos y abrasadores sí, pero soles al fin y al cabo. Lo que quería decir (si es que me emociono) es que por fin ha llegado la edición en dvd de The devils rejects, en tres ediciones distintas, y, menudas ediciones; sobre todo el pack de Rob Zombie, con las 2 películas y apestoso material hasta decir basta.
5 comentarios
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Como usted dice: Unos soles.
El bueno de Rob ha puesto a los payasos en el lugar que se merecen. Son seres nauseabundos, tremendamente peligrosos a los que les tengo un pánico atroz. Miedo me da que se me acerque uno de esos que deambulan por la calle haciendo ridículos espectáculos. Nunca me acercaré a un circo para verlos, ¡NO! ni de lejos. Rob los ha desenmascarado.
Payasos y tunos son las criaturas más horribles del planeta.
Por cierto, el modelo de familia que proponen los peperos quizás sea como el que comentas en este post.
Si es que los payasos lo único que dan es pavor, y bien lo sabe Stephen King. Para cruzarte con uno de noche. Aunque dan más miedo los pretenden ir de buenas (como los del circo o los que reparten caramelos caducados en la calle) que los que cuchillo en mano son fieles a su condición de cabronazos (a estos los ves venir y te da tiempo a echar a correr) como el Capitan Spaulding o aquellos Killer Klowns from outer space.
los payasos y los muñecos de los ventrílocuos, dos de mis traumas personales.
Joder, los muñecos de los ventrilocuos...Recuerdo que el careto de Monchito de Jose Luis Moreno me daba muy muy mal rollo. Además de pequeño había visto una película con uno que resultaba ser asesino en serie (una especie de Chucky en blanco y negro). No tan jodido como el muñeco de Saw, ese que se mueve en triciclo y que podría ser, para más inri, un hibrido de muñeco de ventrilocuo y payaso.