No se equivoquen, aunque la Bruja Averia también tenga algo de Héroe (heroina en este caso) a la europea, este post está consagrado exclusivamente al enmáscarado más cool del viejo continente, Diabolik. Este mediterráneo heroe-super (más que superheroe) tiene su origen en un comic italiano (fumetti) de principios de los 60'. Fue el avispado productor Dino di Laurentiis (el mismo de Dune, y Conan) el que decidió sacar partido de las viñetas, y así, con la inestimable ayuda del maestro Mario Bava, se puso manos a la obra con la traslación a la pantalla de este Fantomas versión pop; era el año 1968. Diabolik mola porque es hijo de los revolucionarios 60´, un le bon vivant romántico que junto con su despampanate moza y en la tradición de "ladrón de guante blanco que ama su oficio", comete las más espectaculares golpes contra el erario público (vamos, como un Julián Muñoz pero con glamour y distinción). Elegancia a lo Bond, pero a diferencia del británico no al servicio de ninguna "Majestad" sino de sí mismo. El espectador, claro está, no desea que la ley (representada por el policia Ginko que interpreta el Michel Piccoli) lo atrape, sobre todo mientras su Eva Kant (una rapariga que parece salida de la Factory, sexual como Edie Sedgwick y teutona -también tetona- como la Nico) prosiga su afición de enseñar modelitos a lo Mary Quant cada 2 por 3. La producción, con BSO cortesía de Morriconne, goza de una exquisita estética (para eso es Mario Bava uno de los grandes del Giallo) la cual da brillo y esplendor a los "golpes maestros" de nuestro tunante. Un sibarita de pocas palabras, fiel a su chavala, y que ceñido de latex negro conduce un Jaguar del 61 que riete tú del Austin Martin de 007, y una lancha, y un vehiculo submarino y, y además posee una cueva ante la que el mísmisimo Batman babearía, por el tamaño digo, porque, en cuanto a gusto estético no creo que el Hombre Murciélago supiese apreciar esa arquitectura pop a la Vernon Panton que el muy diavolo de Diabolik se gasta.


Fumetti


En la Diabo-cueva.

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