BRIAN JONES "STONED"

Reivindico desde aquí la maltratada Stoned, biopic sobre el primer lider de los Stones y película de lo más sugerente que he visto en tiempo, y hasta diría que...en mucho tiempo. Grítenme los anti-Stoned, Insúltenme, pégenme...da igual, incluso puede que como al personaje tratado en el film hasta me satisfaga el sado-maso. Se ha criticado mucho la
elección de actores para encarnar a los demás Stones, pero es que esta es la película de Brian, y a los demás le pueden dar puerta...de hecho pienso que el film se beneficia del tratamiento superficial de algunos personajes (mejor no desviar la atención del actor principal): el amaneramiento british de Jagger, el "carapalo" del batera, o la timidez yonkai de Richards...Esta es la película de Mister Jones y punto. Una película hecha con el convencimiento de que todos, en algún momento (o en todo momento) de nuestras vidas, quisimos ser un Rolling Stone; que porqué, pues porqué eran los malos, por su Simpatía por el Diablo... "Si los Beatles son como Cristo vosotros vais a ser el Anticristo" les arenga su manager en una de las escenas. Sí, uno siempre quiso ser de "sus satánicas majestades" y el que con más credibilidad abrazó ese calificativo fue Brian, el de las ojeras canallas que los demás Stones envidiaban. Sus 5 hijos por ahí sueltos, 2 antes de fundar los Stones, nos dan una idea de lo endemoniado pichabrava que era. La pelicula, por otro lado, sabe recoger todo ese sibaritismo rockero y diletante del dúo Jones/Anita Pallenberg, el excitante momento post-Monterrey más allá de las flores que iba a llevar al Rock hacia el oscurantismo de los Black Sabbath, Led Zeppelin y demás, la exquisitez en el gusto de Brian para el vestir y todas su ramillete de inquietudes tanto sexuales como creativas, cual si de un narcisista Lord Byron de la Era Acuario se tratase. Una hechizante fotografia que recuerda, por momentos, al cromatismo de Performance (aquel film en el que Jagger se metía en el papel de un decadente ídolo del Rock que, en realidad, estaba basado en el mismo Brian), cargada
de un lisérgico onirismo que parece sacado de los sueños que sufre la Rosemary en La Semilla del Diablo, y otros, como los viajes al extranjero o los conciertos primerizos son grabados con sugerente grano digital. La película nos espeta sibilinamente con pérfidos detalles que buscan -y encuentran- la complicidad del connoisseur Stoniano (En una pared de la suite de Brian cuelga un retrato de Aleister Crowley, en otro momento el músico aparece leyendo El almuerzo desnudo de Burroughs). Realizado con la devoción de quien es fan, al margen de Biopics de explotación como aquel de Backbeat y más cerca del recreado carpe diem de Velvet Goldmine o The Doors del "Stone" Oliver, este es la biografía hecha desde la fascinación por el personaje y sus inclinaciones.

Que sí, que era un torturado paranoico (Dylan le preguntaba cada vez que lo veía "Qué, Brian, cuanto marca hoy el contador de Paranoia?), un pobre diablo rico y, todo lo que quieran...pero, hostias!!!, anda que no vivió el wild-side del Rocanrol, ese que el albañil que supuestamente lo ahogó en la piscina ambicionaba...y es que señores...las
mejores jamelgas, la mejor droga tomada en exóticos hoteles de Marrakech y en estancias chill-out decoradas con motivos hindúes, ocio ocio y más ocio en la mansión esa en donde se gestó el Winnie the Pooh (recreada, pienso yo, hasta en la más mínima hoja de los árboles del jardín), el decadente esparcimiento entre sedas y cojines acompañado nada más y nada menos que de la Pallenberg, femme fatale que parece la geisha del mismísimo Satanás. Aayyy, le bont vivant maldito, uno se no puede evitar identificarse con su "asesino", que asiste codicioso desde el jardín donde curra al abrasivo ritmo de vida del rubiales. Vale que al director se le va la olla (un poquitín solamente) en el climax excesivamente acuático de la muerte en la piscina, y luego, en la última escena a través del "ojo de cristal" (el que el tuerto asesino usaba) en que vemos a un hipotético encuentro de ultratumba entre manager y cantante...pero bueno, todo se perdona tras escuchar esa guinda epitáfica que pone fin a la historia: "tu problema es que nunca fuiste feliz" le espeta el manager a Jones "Bueno, en algun momento sí lo fuí, pero es que...la felicidad es aburrida". Hale, ahí queda eso, todo "píntadito de negro" como en la canción.

Pussy Galore dijo
Yo no la visto, la verdad que no me fiaba mucho. Despues de esto me han entrado ganas de verla.
3 Julio 2006 | 03:33 PM