Hace poco se editaba el Exxxpaña, libro en donde además de un ilustrativo anexo con todo miembro (viril y femenil) del porno-staff ibérico, se nos contaba la historia porno de nuestro pais. Este otro libro, El sexo que habla, viene a ser el perfecto complemento a aquel. Tras Todd Solondz, Los suburbios de la felicidad, el gurú de las más infectas manifestaciones, Jordi Costa, regresa con un tomo en el que mayormente su autor deja que sea la gente de la industria del Porno la que, como las más famosas felatrices del Cine X, se deshiniban por la boca, que no de boquilla. Lo cierto es que además de profundizar en el cine-mete-saca hecho en la Piel de Toro (ya he puesto el Emule en marcha con títulos vistos en el libro), uno pasa un rato harto divertido ante tanta labia desairada. Si dudan de mi palabra prueben a leer las perlas literarias que les expongo a continuación:
Paco Gisbert (periodista): "Lo más friqui que he llegado a presenciar en una sala X es una orgía que tuvo lugar dos filas por delante de mí: había un tío chupándosela a otro, mientras otro masturbaba al primero y alrededor había cuatro tipos de pie mirando. Yo estaba detrás y decía: Por favor, que yo quiero ver la película!!!".
Max Cortés (actor): "A otra de las chicas le metemos un móvil por el coño, con la buena o mala suerte de que, en ese momento, llaman a ese movil. Empieza a sonar la música de Rocky (1976) con el teléfono en el coño. Son cosas que te llevan a preguntarte: "Bueno, ¿me hago una paja o me río?"
Torbe (...actor?): "Hubo un cámara una vez que se echó un pedo en plena escena. Un viejo, además, que tenía Parkinson".
María Bianco (ex-actriz): "Candela. Hice mucho por ella, pero tenía el problema de los granos en el culo. Y eso es un grave condicionante para una estrella porno"
José María Ponce (ex-director): "En esos años también estaba Álex Egea, que era un tío al que llamábamos La Bestia, porque trempaba hasta con un grifo. Donde había un agujero, allí trempaba la bestia, pero era muy feo. Era más feo que pegar a un padre, pero, eso sí, daba lo mismo que hiciera frio o calor, siempre estaba trempado".