Syd Receta.
Recuerdo allá por el 90 y pocos aquel primer vinilo del "The piper at the gates of dawn" que un compañero de BUP me ruló, ponerlo al llegar a casa en la platina, y embriagarme con las canciones cantadas con la sideral voz de Syd Barret. Aquel álbum sobre galaxias, gnomos campechanos, espantajaros que cobran vida, bicicletas alegres...daba un nuevo sentido al concepto de psicodelia musical; el viaje mental llevado hasta sus últimas consecuencias que dejaba en simple evocación lisérgica a los Strawberry fields de The Beatles o el White Rabitt de Jefferson Airplane. Luego, tras ese primer disco, Pink Floyd (ya sin Barret) tenían su rollo...pero ya no era lo mismo. Así que uno regresó hacia atrás en el tiempo (Arnold Lane, See Emily Plays...), a la época de cuando Syd hipnotizaba con su presencia los noches del UFO, guitarreando entre luces líquidas, sentado en un cojín mirada al frente y con las piernas cruzadas, cual un chamán interestelar; luego hacía delante en el tiempo me acerqué a su obra en solitario (The Madcap laughs, Barrett...), que aunque en principio podía chocarte ese sonido deslabazado y aparentemente desganado, con el tiempo uno sabía apreciar la genialidad del outsider de Cambridge, con gemas del calibre de Baby Lemonade, Here I go, Late Night...ese If it's in you donde lo errático es llevado a categoría de Arte. En el documental sobre la vida de nuestro enclaustrado favorito y a pesar de que se hubiese quedado en una nube (no se sabe si fue debido al lsd), alguien se jactaba de que mucha gente desearía cambiar su mundanal vida por la del pirado Syd, solamente por el simple hecho de dejar la huella musical que él dejó....Yo, por otro lado, he llegado a dudar de que él, mirando desde su nube, llegara a vislumbrar algún aliciente aquí abajo para pensar siquiera en descolgarse.
SYD BARRET (1946-2006)

pendejo electronico dijo
En una web dedicada a Barrett viene una estupenda entrevista con su hermana donde se rechazan mitos como el de que al lider de Pink Floyd se le fuera la olla por su consumo de LSD. De hecho, Rosemary Barrett cuenta que, mucho antes de empezar a tomar drogas, Syd experimentaba sinestesias espontáneamente y que el stress causado por la intensa actividad del grupo explicaría, más que su ingesta de ácido, su colapso final. Particularmente, me hartan bastante los tópicos sobre la capacidad psicomanígena de la criatura de Hofmann, y me alegro de que estas declaraciones contribuyan a desmontarlos
25 Julio 2006 | 12:23 PM