Contagiado por la acelerada improvisación de los rapsodas beat, y supongo que por el cinema verité de la factoria de Warholl que entonces empezaba a despuntar, Conrad Rooks dirigió y protagonizó Chappaqua justo 40 años atrás, mostrando de manera onírico-autobiográfica, su pasado de toxicidad. Entre los atractivos que cuenta el film tenemos a Ginsberg, Willian Burroughs como enigmático pistolero al que acompaña el pequeñuelo Herve Villechaize, Ravi Shankar (entonces amo del shitar) y, por último, este delirante extracto en el que toca el grupo The Fugs, trio que en la estela del Captain Beefhearth suenan desgarrados cual sí a Tom Waits le acabase de morir su mascota.
4 comentarios
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Qué terroncitos del amor, qué parranda!
sin, llevo intentado dejarte comments durante las pasadas dos semanas y o hay forma, me crispa los nervios.
Pues nada, que voy superando mi crisis de la pubertad...
Eh! Qué diantres hace una pulga gigante con bombín tomando un bourbon en la barra del Sally`s? Eh? Decidme, qué coño hace sentada en MI taburete?
Pussy, creo que igual es algún comment en el que incluiste un enlace y el blog por defecto lo traduce como spam y no desaparecen sino que quedan a la espera de que yo les de validez.