¿Recuerdan la actuación musical pro-Cristo del film Palindromes de Todd Solondz? Pues si pensaban que Mama Sunshine y sus niños eran una mera recreación hiperbolizada del cristianismo usaca van de paluni. De hecho, la versión real provoca más congoja, pero mucha mucha más. Sin la ironía de un Borat por medio para limar asperezas,Jesus camp nos muestra los auditorios cristianos como campos de entrenamiento para futuros tarados de Cristo-Rey, donde sus ultracristianos imparten delirios evangélicos a niños de 7, 8, y 9 años (a Marilyn Manson le daría un ataque epiléptico a los primeros 5 minutos de sermón). Jesus Camp es, sin más, la película más aterradora de los últimos tiempos. Pero es que ante todo, este documental supone la constatación del plan sistemático de la ultraderecha republicana de fabricar generaciones de votantes republicanos, inculcándoles el temor hacia Dios, a través de personajes como el de esa gorda lunática que seguramente sentirá placer al polarizar sus propias frustraciones a los pobres nenés. No deseo atacar ni la religión, ni las sectas, ni a los predicadores. Me importa una mierda que se encierren a lo davidiano y que se follen entre ellos si así son felices; pero Oh Dios, es que estos parecían prepararse para una futura Guerra Santa y, quién sabe, hasta el chaval que purgaba sus pecados entre lágrimas podría con el tiempo meterme un tiro en la cabeza por soltar un "Cagoendiós". Hay que ser imbécil (o hijoputa) para dejar a tus hijos en manos de esos desquiciados, gente que pide la muerte de Harry Potter porque -según ellos- los brujos son enemigos de Dios. Y luego ese predicador que parece albergar en su sonrisa la maldad reconcentrada, como una versión avejentada del pastor pederasta de Donnie Darko, como de cualquier telepredicador. Pues sí que tiene largos los tentáculos el Partido republicano. Como lo de aquel grupo a lo Back street boys que en Los Simpson incluía mensajes subliminales con el fin de llamar al alistamiento en La Armada, en los mítines de Jesus Camp hasta te llevan una figura de Bush de cartón (a tamaño natural) para ser venerada (supongo que el verdadero Bush tendrá cosas que hacer). Qué surreal y delirante es ver a esa predicadora sosteniendo la silueta de George y diciendo "aquí está el presidente que ha venido para estar con nosotros", y arengando de paso a la chavalada a alabar a...ese trozo de cartón. Lo dicho: el Horror.