Apocalypto, Mel(opea) gibson(iana).

"El Cine ha sido creado para representar la violencia" Tarantino.
Les suena de algo lo de que la semilla del mal llegó a América con Colón y los europeos? Pues sepan que tras ver la nueva de Mel Gibson esa frase les parecerá por siempre jamás simple chufla antiglobalización. Fíjense si no en la escena en que los cuerpos sin cabeza ruedan por los templos mayas escaleras abajo. El pensador anarcoprimitivista John Zerzan opinaba en Cultura del Apocalipse que el hombre inició su corrupción en el paso del Paleolítico al Neolítico y, más concretamente, con el famoso e idolatrado invento de la Agricultura que un buen mal día al hombre se le dió por explorar a la voz de "esta tierra es mía y en adelante voy a exprimir sus riquezas". En un principio la peli de Gibson parece tocar las ideas Zerzanianas, todo aderezado eso sí con una pléyade de indios que desconocen por completo la higiene bucal y cuya presencia hará las delicias de los amantes del piercing y el tuning corporal. Pero señores, pronto cambia la cosa para mejor todavía. Gibson parece contagiarse del lúdico virus de la ultraviolencia y, de pronto, la peli se convierte en una versión gore-maya de El Fugitivo, en una huida selvática a cargo de ese sosías de Ronaldinho que sortea árboles como si fueran jugadores del equipo contrario...con una sesión de caza deportiva de prisioneros, un eclipse apocalyptico, panteras, serpientes, sapos venenosos, cataratas, ríos con rápidos, una rápida rotura de aguas bajo agua...y así hasta la llegada de la cristiandad. Uno no puede evitar pensar si (empezando en su anterior "La pasión de Cristo") Gibson ha encontrado su fórmula de éxito, el definitivo high concept; un género de hiperbólica violencia primitiva sin descanso (híbrido de Ben-Hur y Los señores del acero). Aventura, gore, indios protagonizados por indios, y una sarta de mamporros que parecen ex profeso para satisfacer por un año la sed de leches y hemoglobina. ¿Recuerdan el capítulo de los Simpsons en que Homer se presta como consejero de Mel Gibson en la dirección? Si es así no habrán olvidado al pater familias soltando encima de una mesa la ráfaga de metralleta en un círculo 360º (incluso más), o esa muerte final de un senador por ensartamiento de "bandera de barras y estrellas". Pues bien, tras ver Apocalypto pareciese que Mel haya tomado buena nota de las enseñanzas del consejero Homer de instintos primarios, para así, engendrar estas más de 2 horas de sensaciones sin complejos non-stop; una borrachera de dolor y cirugía corporal a base de hostiazos que, por momentos, convierten a Tarantino en el edulcorado Homo-Amenabar de "Más" Adentro. A verla -o reverla- toca, melandrines.



engelson dijo
que bonita casualidad y que bien dicho todo, no me canso de verla y me has creado otra gran duda a propósito de esta gran peli ¿era un sapo o una rana?, yo digo que rana pero bueno...
23 Febrero 2007 | 12:33 PM